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La tarta de Segura

Tarta de SeguraTarta de Segura


Tarta de SeguraTarta de Segura

La tarta de Segura gozó de gran fama y prestigio durante los siglos XIX y XX, en los que básicamente fué elaborado por dos familias Segurarras, que guardaron celosamente tan codiciada receta, transmitida de generación como la más valiosas de las herencias.

Su aroma y sabor nos transportan al pasado, compuesta básicamente de almendra y huevos nos evoca una mezcla de antiguos postres árabes y aromas de repostería de recios conventos.

Era tradición llevada a bendecir a la iglesia el día de la Candelaria (2 de Febrero, víspera de San Blas), y su fama era tal, que algunas tartas llegaron a ser enviadas a Argentina a algunos de los numeros oriundos que allí residían, y pese al largo viaje era conocido que llegaban sin perder sus cualidades. Se cuenta que comenzó a elaborarlas Bernardo Alustiza en su obrador del nº 24 de la actual calle Zurbano, confitero y cerero que fué alcalde de la villa en la primera mitad de XIX, con una antigua receta proveniente de Toledo y de clara ascedencia árabe, no sólo por los ingredientes, sino también por los alfeñiques que la decoraban. Básicamente dos familias elaboraron la tarta hasce varias décadas, que dejó de hacerse con la desaparición de las panaderías artesanas de Segura en la década de los 60. Ahora la tarta vuelve a ser elaborada, esta vez por Iñaki Ibañez, con el deseo de que perdure, al menos, otros tantos años como los que ha existido.